Mi resaca tardía de la pasada noche de los Goya

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Me comentaba mi joven compañero de trabajo, mientras ingería un Paracetamol de un gramo como paliativo para frenar mi incipiente constipado, lo impresionante y majestuoso que había sido ver ayer, en horas tardías que nos trasladan a un nuevo día, la final de la Super Bowl 2016. Destacaba con énfasis lo emocionante de contemplar a Lady Gaga interpretar, solo acompañada de un piano, la canción Star-Spangled Banner. No decayó la noche con la sorpresas de contar con Beyoncé y mi admirado Bruno Mars. Esto me hizo rememorar con cierta tristeza mi pasada noche de sábado.

Esta pasada noche del sábado, se celebró la gran gala del cine español, con el aliciente de ser el 30 aniversario. Mi premisa antes del acontecimiento era muy optimista ya que me encantaban la mayoría de las películas nominadas. He de confesar que la confirmación de que mi querida y admirada Juliette Binoche asistiera al evento me generaba más expectación e ilusión para el visionado de la misma. La presentación corrió a cargo, por segundo año consecutivo, de Dani Rovira, excelente, no se puede tener más arte, más profesionalidad para llevar una gala que a priori no era nada sencilla, el guión como de costumbre se quedaba obsoleto en bromas y emotividad, creo que supo sacar partido a lo establecido de manera brillante.

Mis preguntas, que se han repetido muchos años de noches de los Goyas son: ¿qué nos pasa? ¿A qué tenemos miedo? ¿Qué línea no queremos cruzar? Empezar este opinión haciendo referencia a la final de la Super Bowl, no me convierte en un defensor acérrimo de la forma de entender el espectáculo que tienes los americanos pero como diría mi madre, sabia y gran refranera: “ni tanto ni tampoco marido loco”.

Nos queréis meter con calzador que sobrio y aburrido es arte, esta es la bohemia de la vieja Europa. ¡Venga ya! No entiendo nada. No entiendo que hacia el Gran Serrat en la noche de los Goya. Lo siento, adoro, respeto y admiro a este gran cantautor, pero esta noche no, esta noche quiero algo nuevo, algo que me sorprenda, apuesto por algo fresco, savia nueva, gente que conecte actualmente con el público. Se me ocurren tantos nombres de profesionales que lo están dando todo: Vega, Pablo López, Vanesa Martín, una banda mas indie como Vetusta Morla, el arte y fuerza de la bailaora Eva Yerbabuena, grupos como Izal, de los que no dejo de hoy referencias, se me ocurre un homenaje al musical Priscilla que esta de actualidad en Madrid o un homenaje a los musicales en general… Por supuesto, y haciendo referencia otra vez a mi madre: “para los gustos los colores”, yo he puesto unos ejemplos, pero estoy abierto a todo tipo de tendencias y de arte diferente que nos haga vibrar en nuestras casas disfrutando de la gran noche del cine español.

No entiendo la noche mágica de Jorge Blass, como diría coloquialmente o lo petas o te quedas en tu casa. ¡qué falta de gracia hijo mío!. Me estoy haciendo mayor o echo de menos a Juan Tamariz.

Por supuesto, la noche del celuloide también me emocionó, es imposible que no emocionara Daniel Guzmán, ¡qué grande eres! Adoro a la gente así, la gente de verdad, que te llega, que traspasa la pantalla, maravilloso discurso emotivo y divertido. Otro tanto de lo mismo me paso con Irene Escolar. ¡Grandiosa!, qué manera de pisar un escenario, qué templanza, los pelos como escarpias durante su discurso de agradecimiento, y es que de casta le viene al galgo, una gran familia de la escena le corre por las venas. Por supuesto no puedo olvidarme de Natalia de Molina sorprendió brillando, por méritos propios, entre consolidadas damas de la interpretación como nuestra internacional y admirada por mi Pe, la impecable Binoche y una sobrenatural Inma Cuesta que haga lo que haga me la creo, me llega y emociona, que gran actriz es esta jaenera. Emotivo hasta el hueso el merecido Goya de Honor de Mariano Ozores, dedicado exclusivamente a sus actores, entre los que se incluyen nombres como Gracita Morales, José Luis López Vázquez, Florinda Chico y por supuesto a sus hermanos.

También disfruté mucho con lo repartidos que quedaron los premios. Genial siempre Ricardo Darín, tengo pendiente ver Truman. Confundido, creo que por su pelo, me quede con Victoria Abril, gran actriz, que reclamaba su presencia en la escena española. Querida mía, Estoy deseoso de verte de nuevo en el cine español.

Por último, me encantó ver en la gala a esta nueva hornada de políticos, con esmoquin, sin pajarita, con corbata pero que estén y que apoyen la cultura… entre otras muchas cosas.

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