La mujer que revoluciono el mundo del diseño

Portada de Wet Magazine por April Greiman

Innovación, tridimensional y corriente New Wave son tres conceptos que definen a la perfección a April Greiman. Esta diseñadora comienza sus estudios en el Kansas City Art Institute a finales de los años sesenta. La transgresión de Greiman tiene, en sus orígenes, una gran influencia en Wolfgang Weingart, que por esa época ya se desmarcaba de algunos fundamentos del Movimiento Moderno, como el espacio bidimensional, que carecía de profundidad y estaba limitado a dos dimensiones como un ancho y un largo.

En 1976, April Greiman se traslada a Los Ángeles para colaborar con el California Institute of Art. Es en este momento en el que comienza a interesarse por la fotografía experimental, que rompía con las reglas académicas de diseño. Conocer al fotógrafo Jayme Odgers, tiene mucha culpa de este interés. Greiman se sentía muy afín con las técnicas libres de este  movimiento revolucionario, con todo lo estrictamente académico. Esta pionera del diseño gráfico digital, afirmaba que el diseño debería ser tridimensional y no bidimensional para poder mezclar en orden y sin jerarquías la tipografía con la fotografía y demás elementos. La Greiman de los inicios de los ochenta, experimentó con la tipografía en formato de bits, en el intercalado y traslapado de la información en la pantalla del ordenador. Uno de sus famosos diseños fue un número realizado en una sola página para la revista Design Quarterly.

Destacaría, de esta gran diseñadora que admiro profundamente, su forma de maquetación, creando collages con tipografías e imágenes que flotan junto con el resto de elementos, ensamblándose en un todo unificado. Las páginas impresas, con esta diseñadora, tomaron vida, la impresión, por la distribución de los elementos, tenía gran profundidad. Esta malabarista, entre el arte y la tecnología, ha sido fundamental para la aceptación y el uso de tecnología avanzada en las artes y el proceso de diseño desde principios de 1980.

Me gustaría acabar con una reflexión o comentario muy conocido de esta brillante mujer, que ha acompañado mi proceso y evolución en el mundo de la creatividad y que por suerte o por desgracia llevo grabado a fuego. Dice así: “Si un diseño no se siente bien en el corazón, lo que dice el cerebro no importa.” No hay nada más que decir…

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